Nutrigenómica Dr. Carlos D. Golijow
Tener una dieta saludable y equilibrada es una de las mejores cosas que todos podemos hacer para mantener la salud. Sin embargo, el «equilibrio» adecuado para una persona puede no serlo para otra. Así como usamos ropa de diferente tamaño, acorde a las diferentes formas del cuerpo o diferentes tipos de crema hidratante para diferentes tipos de piel, podemos ajustar los alimentos que comemos para satisfacer mejor a nuestros cuerpos y mantener mejor nuestra salud.
La alimentación debe adaptarse a nuestro ritmo de crecimiento y desarrollo, apetito, gustos, estado de salud y a la actividad física que realizamos. Ahora podemos utilizar la información de nuestros genes para personalizar nuestra dieta, con el fin de lograr una salud óptima.
El estudio de cómo los genes están involucrados en la nutrición y la salud se llama nutrigenómica. Nuestra salud, peso y estado nutricional son el resultado de una compleja interacción entre nuestro estilo de vida y nuestros genes. Incluso cuando usted come una dieta sana y equilibrada, es posible que pueda tener deficiencias nutricionales o problemas de salud relacionados con la dieta. Esto se debe, en parte, a que sus genes afectan la forma en la que su cuerpo metaboliza o descompone los nutrientes.
Una prueba nutrigenómica puede darle mayor información acerca de cómo su cuerpo metaboliza nutrientes específicos y, por lo tanto, si posee un mayor riesgo de desarrollo de ciertas patologías. Por ejemplo, muchas personas tienen una metabolización de la cafeína mucho más lenta que otras. Para ellas, el consumo de más de dos o tres tazas de café por día puede aumentar de manera significativa el riesgo de un ataque al corazón.
Una prueba nutrigenómica puede informarle sobre:
• Cantidad y tipo de grasas en relación a su influencia sobre el colesterol y al riesgo de aterosclerosis.
• Necesidades de vitamina D para prevenir la osteoporosis y otras patologías asociadas al déficit.
• Requerimientos de vitaminas del grupo B.
• Indicaciones sobre el consumo de determinados alimentos, con el fin de evitar sintomatología de cansancio, insomnio o estrés.
• Predisposición genética a la inflamación y en su caso como corregirla.
• Intolerancia a la lactosa.
• Nivel de tolerancia al café.